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Maneras de reducir el estrés

"Tenemos que aprender a diferenciar entre estar estresado y tener estrés. Son totalmente diferentes".

Maneras de reducir el estrés

El estrés es tanto amigo como enemigo, y ha ido evolucionado para protegernos del peligro, es la respuesta de «huir o luchar» la que prepara al cuerpo para la acción. Así que si estás en peligro, el hipotálamo del cerebro envía disparadores al resto del cuerpo para iniciar la reacción en cadena que le permite luchar o correr. Es entonces cuando las suprarrenales entran en acción liberando hormonas, como el cortisol, para elevar la presión arterial y el azúcar en la sangre (entre otras cosas).

En los viejos tiempos, esto funcionaba de maravilla si necesitabas escapar de un animal salvaje hambriento, pero no tanto si la amenaza percibida era un plazo de pago inminente o un jefe difícil.

Las causas más comunes de estrés están relacionadas con el lugar de trabajo, las finanzas, la salud, las relaciones y la mala nutrición, cosas a las que estamos expuestos diariamente. Con nuestra cultura siempre activa y acelerada, no es de extrañar que las enfermedades relacionadas con el estrés estén aumentando. Una buena pregunta sería ¿Por qué aceptamos esto como la norma y permitimos que continúe?

El simple hecho es que la mayoría de nosotros, en algún momento, experimentará estrés e incluso lo aprovechará en su beneficio. Sin embargo, la exposición constante y a largo plazo al estrés hace estragos en nuestros cuerpos. Estas son algunas de las formas en que el estrés impacta en tu cuerpo:

–  El aumento de la producción de cortisol: Asociado con el aumento de peso (especialmente en el estómago), la incapacidad de perder peso o ganar músculo, el envejecimiento prematuro.

Disminución de la absorción de nutrientes: Debido a la disminución de la producción enzimática del estómago, el páncreas y el hígado, la disminución del flujo de bilis de la vesícula biliar, la disminución de la oxigenación y el flujo sanguíneo gastrointestinal.

Aumento de la excreción de nutrientes: Pérdida urinaria de calcio, magnesio, potasio, zinc, cromo, selenio y varios microminerales.

Disminución de las poblaciones de la flora intestinal: Las bacterias intestinales sanas son destruidas por el estrés, lo que puede conducir a problemas inmunológicos, trastornos de la piel, deficiencias de nutrientes y problemas digestivos.

Aumento de la retención de sal: Puede conducir a una alta presión sanguínea.

Disminución de la eficiencia térmica: Su capacidad para quemar calorías se ve disminuida.

Disminución de la hormona tiroidea: Puede conducir a una disminución de la actividad metabólica en todo el cuerpo.

Aumento del colesterol en la sangre: El estrés por sí mismo elevará los niveles de LDL.

Disminución de las hormonas sexuales: Puede significar menor deseo sexual, baja energía, disminución de la masa muscular.

Aumento de la inflamación: La base de muchas enfermedades importantes, incluyendo enfermedades del cerebro y del corazón.

Aumento de la tasa de deglución: Un ritmo de deglución rápido es un factor probable en el trastorno digestivo.

Aumento de la sensibilidad a los alimentos y las alergias: Muchas pruebas anecdóticas, probablemente debido a la disminución de la inmunidad.

Teniendo esto en cuenta, lo que más me sorprende es cuán pocas personas toman medidas para reducir el estrés y lo aceptan como algo normal. Por supuesto, nuestras vidas son estresantes, no hay manera de que el estrés desaparezca, pero si puedes afrontarlo mejor o reducirlo, será lo único que realmente marque la diferencia a la hora de gestionar tu salud y bienestar.

«Tenemos que aprender a diferenciar entre estar estresado y tener estrés. Son totalmente diferentes».

Cuando tu cuerpo está inundado de químicos preparandote para «correr o luchar» lo que necesitas hacer es acceder al estado de relajación. Esta respuesta frena el estrés y devuelve tu cuerpo y tu mente a un estado de equilibrio. La forma en que reacciones al estrés puede influir en la técnica de relajación que funcione mejor para ti.

Si tiendes a enfadarte, agitarte o terminar bajo estrés, entonces es probable que estés en la «respuesta de lucha». Entonces responderas mejor a las actividades que te hacen más lento y tranquilo, como la meditación, escuchar música relajante, la respiración profunda o la visualización guiada.

Si tiendes a deprimirte, a retraerte o a caer bajo el estrés, es probable que te encuentres en la «respuesta de huida» y responderás mejor a las actividades de alivio del estrés que energizan y estimulan su sistema nervioso, como el ejercicio, los masajes o algo como el yoga.

Si por otra parte tiendes a «congelarte» o a «atascarte» bajo el estrés, puede que tu necesidad de invocar la respuesta de lucha o huida sea elegir las mejores técnicas de alivio como una actividad física que involucre tanto a tus brazos como a tus piernas, como correr, bailar o hacer yoga, y concéntrandote en las sensaciones de tus extremidades mientras te mueves.

Priorizar tu autocuidado de manera regular y consistente crea espacio, apoya tu bienestar, significa que tienes tiempo para actividades que promueven la salud como la nutrición adecuada, el ejercicio, el tiempo libre, el tiempo con amigos – significa que equilibras tu mundo. No se trata sólo de un descanso rápido, o de una o dos semanas al sol, sino de un compromiso diario, centrado e inquebrantable de cuidar tu bienestar físico, emocional y espiritual. No eliminarás todo el estrés de tu vida, pero te dará mejores herramientas para hacer frente a las situaciones estresantes.

Así que aquí os dejo cuatro poderosas y fáciles herramientas de autocuidado para ayudarte a reducir el estrés para siempre.

1. Estresado contra el estrés

«Estoy estresado». ¿Cuántas veces en las últimas semanas has pronunciado esa declaración? Me estremezco al pensar. Parece inocuo, inofensivo y todos los demás lo dicen así tal cual,  pero decir «estoy estresado» crea una reacción en cadena en el cuerpo y tu inconsciente lo toma y lo acepta como parte de tu identidad, es como decir «soy español» o «soy una mujer».

Tienes estrés, una situación que te ha hecho sentir estrés, pero tú mismo no eres estrés. Esta es una gran distinción porque reconocer la fuente externa de estrés crea distancia, te da claridad y te da espacio para cambiarlo. Cuando empieces a notar que te sientes estresado, pregúntate «¿qué es lo que me hace sentir así y qué puedo hacer al respecto?».

2. Crear espacios para ti mismo

Suena simple, ¿no?  Pero apuesto a que cuando ves tu agenda sientes que los latidos de tu corazón aumentan. Apuesto a que estás espalda con espalda con los compromisos laborales, estudios, reuniones, sin apenas espacio para pensar, comer o incluso hacer pis. ¿Estoy en lo cierto?  (¡Sé que lo estoy!)

Por lo tanto crea un espacio para ti mismo, limita los compromisos no significativos, y blinda un tiempo para hacer lo que realmente desees hacer.

3. Trátate a ti mismo con algo de respeto

Si te pones en lo alto de tu lista de prioridades con más frecuencia, verás que tu felicidad interna aumenta, tu salud mejorará y tu productividad se disparará positivamente.

Tu tiempo, tu energía, tus necesidades son importantes. No, no es egoísmo. No, no te hace una mala persona. Y sí, el mundo seguirá girando.

4. Mira el lado bueno de la vida

Nuestro estado interno de ser comienza en nuestra cabeza y el estrés mental comienza con su percepción de sus experiencias. La mayoría de las personas se estresan cuando sienten que su situación debería ser de cierta manera y que es de alguna manera «diferente» o «equivocada» de esa percepción (y no necesariamente mala).

Este proceso es simplemente el resultado de la percepción y cada experiencia que tienes, es parte de tu crecimiento y desarrollo. Si el vaso está medio vacío o medio lleno, todo depende de tu percepción y ésta puede transformarse en un latido del corazón si lo eliges. Pregúntate, ¿esto va a ser importante para mí dentro de un año, cinco años o diez años? No quiero decir que tengas que ser feliz todo el tiempo, o que necesites descartar una situación estresante o negativa, para nada. Siéntelo, enfádate, ponte emocional, pero no permitas que eso nuble tu capacidad de aprender la lección y buscar la ventana de luz.

¿Trabajamos juntos?

"En cada momento de tu vida puedes reinventarte y elegir en quien te quieres convertir".

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